
La gran ópera de Verdi en una espectacular nueva producción
Aida, la ópera más épica de Giuseppe Verdi vuelve a un escenario limeño luego de muchas décadas y en una producción con el sello de calidad artística que solo el Festival Granda puede ofrecer. La puesta en escena estará a cargo del destacado regista Renato Bonajuto, mientras que la parte musical correrá bajo la batuta del maestro Cesare della Sciucca.
En 1884, el compositor italiano Giuseppe Verdi reconoció en una carta a su colega Ferdinand Hiller que Aida era una ópera “de mayor teatralidad” que Don Carlo, otro de los títulos verdianos considerados dentro del subgénero operístico conocido como “Gran ópera”. Y, efectivamente, muchos especialistas determinan que Aida es un título que, como un reloj, tiene todas las piezas funcionando de manera correcta, sin que falte alguna parte ni sobren otras.
Aida es una obra que va más allá de la espectacularidad y monumentalidad que supone ver palacios faraónicos, trajes de nobles, clases sociales muy marcadas (entre realeza egipcia, sacerdotes, guerreros, esclavos y extranjeros). La teatralidad lograda por Verdi en Aida se debe a la presentación del conflicto interno de todos los personajes. Por enfrentar la vida pública y la vida íntima ante el espectador.
El momento más próximo y evidente de lo dicho es cuando Amneris le dice a Radamès “Ritorna vincitor”, frase que vuelven a repetir con fervor patriótico todos los presentes (El rey, el Sumo Sacerdote egipcio, los ministros, los capitanes, los guerreros e incluso la misma Aida) y que Aida dice una vez más y la resignifica en su famosa aria, mostrando el conflicto interno por desear que Radamès, el guerrero egipcio de quien está enamorada, venza en batalla al ejército de su propio padre, el rey etíope Amonasro.
La intimidad y el conflicto interno está presente a lo largo de toda la obra en los tres personajes principales. El famoso juicio a Radamès en el último acto no ocurre frente a escena, sino detrás de escena, mientras que el espectador ve en primer plano a una Amneris afligida y arrepentida por haberlo delatado.
Ningún teatro limeño ha visto una producción completa de Aida desde la década de los noventa. Las últimas producciones se realizaron en formatos de concierto (2013) y al aire libre (2002). Y es que poner en escena un título tan complejo como Aida será un verdadero reto que el Festival Granda ha decidido enfrentar este 2026. Equilibrar la grandiosidad de una puesta en escena impactante, una gran orquesta y voces capaces de cortar la barrera sonora orquestal llenando toda la sala del Gran Teatro Nacional no es tarea fácil. ¡Nos vemos en la ópera!

Aida
Ópera en cuatro actos con libreto de Antonio Ghislanzoni y música de Giuseppe Verdi, estrenada en El Cairo, Egipto, el 24 de diciembre de 1871.
Nueva producción del Festival Granda
Cantada en italiano con subtítulos simultáneos en castellano
GRAN TEATRO NACIONAL
17 de mayo de 2026 17:00 horas
20 y 22 de mayo de 2026 19:30 horas
Aida: Yolanda Auyanet
Amneris: Zinaida Tsarenko
Radamès: Ivan Magrì
Amonasro: Marco Caria
Ramfis: Alberto Comes
Il Re: Xavier Fernández
Messaggero: D’Angelo Díaz
Sacerdotessa: Elizabeth Guerrero
Director de orquesta: Cesare della Sciucca
Dirección de escena: Renato Bonajuto
Orquesta Juvenil Sinfonía por el Perú

ARGUMENTO
Lugar: Antiguo Egipto
Tiempo: Era de los faraones
Acto I
Cuadro primero — Palacio real de Menfis
Egipto está amenazado por una invasión etíope. El sumo sacerdote Ramfis anuncia que la diosa Isis ha designado al comandante del ejército egipcio que combatirá al enemigo. El joven capitán Radames sueña con ser elegido para así ganar gloria y poder liberar y casarse con Aida, una esclava etíope de la princesa Amneris, sin saber que Aida es en realidad hija del rey etíope Amonasro.
Amneris, enamorada de Radames, sospecha que él ama a otra mujer. Al ver la turbación de Radames cuando aparece Aida, confirma sus celos.
Un mensajero anuncia que los etíopes, guiados por su rey Amonasro, han invadido Egipto. El Faraón declara la guerra y, por inspiración divina, nombra a Radames comandante en jefe. Amneris le entrega el estandarte sagrado. Aida queda dividida entre su amor por Radames y su deber hacia su patria y su padre.
Cuadro segundo — Templo de Ptah en Menfis
En una ceremonia solemne, los sacerdotes consagran a Radames a su misión. Recibe las armas sagradas mientras los sacerdotes y sacerdotisas invocan la protección de los dioses.
Acto II
Cuadro primero — Los aposentos de Amneris
Amneris espera el regreso victorioso del ejército. Para probar a Aida, finge que Radamés ha muerto en batalla. Aida, desesperada, revela su amor, confirmando las sospechas de Amneris. La princesa entonces revela la verdad: Radamés vive y ha vencido. Sin embargo, humilla a Aida y le recuerda su condición de esclava, jurando venganza.
Cuadro 2 — Puerta de Tebas (Escena del Triunfo)
Radamés entra triunfante con el ejército egipcio. Desfilan los prisioneros etíopes, entre ellos Amonasro, quien oculta su identidad como rey y se presenta como simple soldado. Aida y Amonasro se reconocen en secreto. Amonasro le suplica que no revele quién es. Radamés pide clemencia para los prisioneros. El Faraón concede la libertad a todos excepto a Amonasro y Aida, que quedan como rehenes para garantizar la paz. Como recompensa, el Faraón concede a Radamés la mano de Amneris. Aida queda devastada.
Acto III
Orillas del Nilo, de noche (Templo de Isis)
Amneris se dirige al templo para rezar antes de su boda. Aida espera en secreto para encontrarse con Radamés. Amonasro aparece y obliga a su hija a sonsacar a Radamés los planes militares egipcios. Aida, desgarrada entre amor y deber filial, acepta.
Radamés llega. Aida le suplica que huyan juntos a Etiopía. En su emoción, Radamés revela sin darse cuenta el camino secreto por el que marchará el ejército egipcio. Amonasro sale de su escondite y revela su identidad como rey. Radamés comprende horrorizado que ha traicionado a su patria. Amneris, Ramfis y los sacerdotes aparecen. Amonasro logra huir con Aida, mientras Radamés, rechazando escapar, se entrega voluntariamente como traidor.
Acto IV
Cuadro 1 — Sala del juicio
Amneris intenta salvar a Radames si renuncia a Aida, pero él se niega. Radames es juzgado en ausencia por los sacerdotes y condenado a ser enterrado vivo bajo el templo de Ptah. Amneris, desesperada, maldice a los sacerdotes y ruega por la paz del alma de Radames.
Cuadro 2 — Cripta del templo
Radames es encerrado en la tumba. Cree estar solo, pero descubre que Aida se ha ocultado allí para morir con él. Los amantes se despiden de la vida mientras, arriba, Amneris reza por la paz del alma de Radames. La ópera termina con la muerte serena de Aida y Radames, unidos en el amor más allá de la vida.